En seis meses, Roberto no solo duplicó su productividad, sino que su actitud cambió. Al valorarse más a sí mismo, su entorno empezó a valorarlo también. En su siguiente revisión, no pidió un aumento basado en la necesidad, sino en los resultados medibles que había entregado. Roberto ya no esperaba que alguien "le diera" un valor; él lo había creado. Book Notes: Earn What You're Really Worth, by Brian Tracy
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