El conflicto es doble: ¿Por qué David se fue sin decir adiós? Y más importante, ¿puede Abril dejar atrás el resentimiento para escuchar las palabras que nunca se atrevió a pedir?

Sin embargo, en la vida real —y en la literatura contemporánea más introspectiva—, la mayoría de las relaciones no terminan con un portazo, sino con una puerta que queda entreabierta.